Nada trajimos a este mundo y nada
nos podremos llevar. El error que muchos de nosotros cometemos consiste en
vivir para obtener bienes materiales. Pensamos equivocadamente que si obtenemos
más cosas seremos más felices. Nos imaginamos erradamente que las personas más
ricas son más dichosas. Por eso, porque muchos piensan de esa manera, dirigen
todo su esfuerzo a enriquecerse cada vez más, y muchas personas que no están en
condiciones de enriquecerse, por pensar también de esa manera equivocada,
sienten envidia por los que más tienen y tristeza por tener tan poco. Esas actitudes,
el vivir para enriquecerse, el envidiar a los que más tienen, y el sentir
tristeza por tener poco, son actitudes equivocadas que podrían corregirse si
comprendiéramos el papel que Dios le ha asignado a los bienes materiales.
Todos necesitamos para vivir de
bienes materiales. Estos son necesarios por nuestra naturaleza corpórea.
Nuestro cuerpo requiere ser alimentado y vestido; así mismo, necesitamos de un
lugar donde vivir. Los bienes materiales son en el plan de Dios medios para
desarrollar adecuadamente nuestra vida. Nuestro error ante los bienes
materiales es el siguiente: en lugar de verlos como lo que son, medios para
desarrollar adecuadamente nuestra vida, los vemos como bienes por los cuales
debemos vivir, ilusionándonos pensando que teniendo más de esos bienes llegaremos
a ser más felices.
¿Por qué es equivocado pensar que
teniendo más bienes materiales se puede ser más feliz? Porque lo que nos hace
felices no es el tener cosas materiales sino el vivir para servir a Dios y a
nuestros semejantes. Dios es amor, y nosotros fuimos creados por Él a su imagen
y semejanza, por eso sólo amando podemos vivir de acuerdo a lo que realmente
somos.
Dejemos de buscar nuestra
felicidad en los bienes materiales, ellos nunca llenarán el ansia de plenitud
que llevamos dentro. Comencemos a preguntarnos que podemos hacer de bueno por
las personas que nos rodean, encontremos la respuesta, y empecemos a ponerla en
práctica, y por consecuencia de ese amor que comencemos a ejercer en nuestras
vidas empezaremos a experimentar auténtica felicidad.
Diego Alberto Treviño
Rodríguez
12 de septiembre de 2013
12 de septiembre de 2013
No hay comentarios.:
Publicar un comentario