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martes, 2 de julio de 2013

EL REINO ENGAÑADO

EL REINO ENGAÑADO

Había una vez un reino que tenía a un rey ya muy anciano. En cierta ocasión éste se puso a pensar: “Ya soy muy viejo y pronto me voy a morir. Debo elegir a mi sucesor”. El rey tenía dos hijos, el mayor de ellos era una persona soberbia y egoísta, y el hijo menor era humilde y servicial. El rey se puso a pensar sobre cuál de sus dos hijos  convendría más que lo sucediera. Se dijo así mismo: “Quiero dejar a mi gente en manos de alguien que de verdad los beneficie y les brinde felicidad. Por lo tanto viendo a mis hijos como son me decido pues a elegir a mi hijo menor para que me suceda en el trono”. Mandó llamar a sus dos hijos y les dijo: “Hijos míos, yo ya estoy muy anciano y pronto voy a morir, por lo que he elegido de entre ustedes dos a mi sucesor. Para ello elaboré un decreto, el cuál lo guardé en el cajón de mi escritorio. Cuando yo muera busquen el decreto y aplíquenlo de inmediato”. Pasaron los días y efectivamente el rey murió. Enseguida sus dos hijos buscaron el decreto, pero el cajón en el que lo había metido el rey estaba cerrado con llave y ellos no sabían donde encontrar la llave. Entonces el hijo mayor pensó: “De seguro mi padre eligió a mi hermano para sucederlo, y yo quiero ser rey. Esta es mi oportunidad para conseguirlo”. Se retiró a su habitación y él elaboró un decreto falso en el que se ponía él mismo como sucesor de su padre. Se los leyó a los miembros de la corte y ellos lo coronaron como rey del reino. Ya investido con su nueva autoridad lo primero que hizo fue desterrar a su hermano menor a una aldea muy lejana en la que comenzó a llevar en adelante vida de campesino. No pasó mucho tiempo para que la gente del reino comenzara a sufrir las consecuencias de tener a un rey soberbio y egoísta. Les comenzó a cobrar muchos impuestos y los trataba a todos con desprecio. Empezó a haber mucha infelicidad en ese reino. Pero cierto día el mayordomo del rey de casualidad se encontró con la llave del rey que tiempo atrás había fallecido, con ella abrió el cajón del escritorio en el que se encontraba el autentico decreto de sucesión y lo leyó. Reunió secretamente a los miembros de la corte y se los leyó también a ellos. Se había descubierto la verdad, el pasado rey no había dejado como sucesor suyo a su hijo mayor sino a su hijo menor. Mandaron pues apresar al rey, lo despojaron de su autoridad y lo encerraron en la cárcel por haber engañado al pueblo, y mandaron traer a su hermano menor que estaba desterrado y lo coronaron como rey del reino. Como el nuevo rey era humilde y servicial la suerte del reino comenzó a cambiar, empezó a haber entre ellos autentica dicha y prosperidad.

Dios tiene el derecho de reinar en nuestro corazón porqué Él es nuestro creador, pero cuando nosotros decidimos no hacer su voluntad lo desterramos fuera de nosotros y entonces sucede que el Demonio, su enemigo, comienza a reinar en lugar suyo en nuestro interior. Y sucede que como el Demonio es soberbio y egoísta nosotros comenzamos a sufrir las consecuencias. Pero si tomamos conciencia del mal que hicimos y nos arrepentimos echamos fuera al Demonio de nuestro interior y hacemos que vuelva Dios a reinar en nuestro corazón. Y como Dios es infinitamente sabio y bueno comenzamos entonces a experimentar verdadera paz y felicidad en nuestra vida.


Diego Alberto Treviño Rodríguez