Reflexiones, cuentos y vídeos para ayudarte a vivir la vida plena del Reino de Dios. Jesucristo enseñó que él vino para que tuvieramos vida en abundancia. Eso es lo que en el fondo todos anhelamos: deseamos ser felices. En el presente blog se te ofrecen breves reflexiones que tienen ese fin, ayudarte a vivir feliz en el presente, y encaminarte a la felicidad plena en la eternidad.
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domingo, 28 de julio de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
domingo, 7 de julio de 2013
martes, 2 de julio de 2013
EL REINO ENGAÑADO
EL REINO ENGAÑADO
Había
una vez un reino que tenía a un rey ya muy anciano. En cierta ocasión éste se
puso a pensar: “Ya soy muy viejo y pronto me voy a morir. Debo elegir a mi
sucesor”. El rey tenía dos hijos, el mayor de ellos era una persona soberbia y
egoísta, y el hijo menor era humilde y servicial. El rey se puso a pensar sobre
cuál de sus dos hijos convendría más que
lo sucediera. Se dijo así mismo: “Quiero dejar a mi gente en manos de alguien
que de verdad los beneficie y les brinde felicidad. Por lo tanto viendo a mis
hijos como son me decido pues a elegir a mi hijo menor para que me suceda en el
trono”. Mandó llamar a sus dos hijos y les dijo: “Hijos míos, yo ya estoy muy
anciano y pronto voy a morir, por lo que he elegido de entre ustedes dos a mi
sucesor. Para ello elaboré un decreto, el cuál lo guardé en el cajón de mi
escritorio. Cuando yo muera busquen el decreto y aplíquenlo de inmediato”.
Pasaron los días y efectivamente el rey murió. Enseguida sus dos hijos buscaron
el decreto, pero el cajón en el que lo había metido el rey estaba cerrado con
llave y ellos no sabían donde encontrar la llave. Entonces el hijo mayor pensó:
“De seguro mi padre eligió a mi hermano para sucederlo, y yo quiero ser rey.
Esta es mi oportunidad para conseguirlo”. Se retiró a su habitación y él
elaboró un decreto falso en el que se ponía él mismo como sucesor de su padre.
Se los leyó a los miembros de la corte y ellos lo coronaron como rey del reino.
Ya investido con su nueva autoridad lo primero que hizo fue desterrar a su
hermano menor a una aldea muy lejana en la que comenzó a llevar en adelante
vida de campesino. No pasó mucho tiempo para que la gente del reino comenzara a
sufrir las consecuencias de tener a un rey soberbio y egoísta. Les comenzó a
cobrar muchos impuestos y los trataba a todos con desprecio. Empezó a haber
mucha infelicidad en ese reino. Pero cierto día el mayordomo del rey de
casualidad se encontró con la llave del rey que tiempo atrás había fallecido,
con ella abrió el cajón del escritorio en el que se encontraba el autentico
decreto de sucesión y lo leyó. Reunió secretamente a los miembros de la corte y
se los leyó también a ellos. Se había descubierto la verdad, el pasado rey no
había dejado como sucesor suyo a su hijo mayor sino a su hijo menor. Mandaron
pues apresar al rey, lo despojaron de su autoridad y lo encerraron en la cárcel
por haber engañado al pueblo, y mandaron traer a su hermano menor que estaba
desterrado y lo coronaron como rey del reino. Como el nuevo rey era humilde y
servicial la suerte del reino comenzó a cambiar, empezó a haber entre ellos
autentica dicha y prosperidad.
Dios
tiene el derecho de reinar en nuestro corazón porqué Él es nuestro creador,
pero cuando nosotros decidimos no hacer su voluntad lo desterramos fuera de nosotros
y entonces sucede que el Demonio, su enemigo, comienza a reinar en lugar suyo
en nuestro interior. Y sucede que como el Demonio es soberbio y egoísta
nosotros comenzamos a sufrir las consecuencias. Pero si tomamos conciencia del
mal que hicimos y nos arrepentimos echamos fuera al Demonio de nuestro interior
y hacemos que vuelva Dios a reinar en nuestro corazón. Y como Dios es
infinitamente sabio y bueno comenzamos entonces a experimentar verdadera paz y
felicidad en nuestra vida.
lunes, 1 de julio de 2013
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